¿Cómo afecta la política monetaria del BCE?

La banca europea y gobiernos de países como Alemania
urgen ya al Banco Central Europeo (BCE) a cambiar el rumbo de su
actual política monetaria pues consideran que el mantenimiento de los tipos de
interés tan bajos y la liquidez ilimitada están generando ya efectos
indeseados. Pero, ¿en qué, a quién y cómo afectan las decisiones de
Mario Draghi?
Una consecuencia de los bajos tipos de interés es una
reducción del Euribor, al que están referenciadas más del 90% de las
hipotecas en España. Esto ha permitido a los hogares ahorrar
entre 2008 y 2016 un total de 15.674 millones en
la cuota. La tendencia sigue siendo la de un mayor
abaratamiento, pues el Euribor cerró agosto en un nuevo mínimo
histórico del -0,156%, pero un cambio de la política monetaria en dirección
opuesta iniciará una senda alcista del Euribor y por tanto del precio del
crédito. El dinero barato y la penalización a los bancos por depositar su
dinero en el BCE, por su parte, ha reducido la rentabilidad de los
depósitos. El recorte en su remuneración -a una media de 0,09%
para los de 12 meses- ha privado a las familias
de 22.520 millones en intereses desde 2008.
Las pymes se financian a menor coste: Las inyecciones de
liquidez del BCE, junto con la unión bancaria y la caída de la prima de
riesgo lograron acabar con una fragmentación soberana por lo que las empresas
españolas se financiaban mucho más caro que una alemana. Hoy las pymes
españolas pagan por un crédito un interés semejante al de Alemania.
El precio del dinero, clave para las arcas públicas:
La reducción de los tipos y la liquidez inyectada al sistema ha permitido al
Estado reducir lo que paga por la deuda que emite. España, con una
deuda pública del cien por cien del PIB, gasta al año
unos 32.000 millones en intereses. Y eso que ha reducido el tipo
medio de emisión al 2,6% desde el 5,4% de 2002. Si los
tipos del BCE suben, el servicio de la deuda se encarecerá de nuevo.
La rentabilidad de la banca, pendiente del BCE: l
precio oficial del dinero es clave para el negocio bancario pues de él
depende su principal fuente de ingresos: los intereses del
crédito. Los bajos tipos han reducido drásticamente la facturación de los
bancos, lo que junto a la elevada morosidad han hundido sus niveles de
rentabilidad. Las entidades, que para compensarlo están recortando
costes, ansían una subida de los tipos por parte del BCE para mejorar
inmediatamente su nivel de ingresos y sus beneficios. Más aún en un caso
como el de la banca española, en la que tienen mucho peso las hipotecas a
interés variable.
Bueno para las exportaciones, malo para viajar: Las
expectativas de que el BCE inicie la senda de la normalización de su política
ha llevado al euro a sus cotas más altas desde 2015. Ahora bien, se
mantiene en niveles históricamente bajos desde que se empezó a desplegar
la actual política monetaria. Una moneda única débil favorece las
exportaciones españolas fuera de la Eurozona. Eso sí, cuando un español
viaja fuera del área común se ve perjudicado por una menor capacidad de
compra. Por tanto, un giro en la política del BCE restaría
competitividad al sector exterior desde el punto de vista del
precio, aunque mejoraría el poder adquisitivo de los turistas españoles.

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