EUROPA MIRA EL RELOJ

Los
conceptos ‘horario de verano’ y ‘horario de
invierno’ pueden tener sus días contados. La UE acaba de anunciar que
estudiará mantener la misma hora todo el año. De momento es sólo una
propuesta, pero muy indicativa, ya que por primera vez desde
hace 35 años Bruselas está comenzando a plantearse en serio si
la tradición de adelantar una hora el reloj en marzo y retrasarlo otra hora en
octubre, justificada por un supuesto ahorro energético, debe pasar a
la historia.
El primer paso ya está dado. La UE
abrió la semana pasada una consulta para que todos los europeos
envíen, a través de un cuestionario ‘on
line'(https://ec.europa.eu/info/consultations/2018-summertime-arrangements_es),
su opinión sobre el cambio de la hora. Se hacen eco así de una queja
de Finlandia, que reclama el fin de esta medida por el impacto negativo
que genera para la salud.
Adelantar o retrasar la hora es una medida que en algunos
países se remonta incluso a la Primera Guerra Mundial, pero que en el
conjunto de Europa se extendió durante la crisis del
petróleo, en 1973. El argumento que se esgrimió entonces fue el
del ahorro energético, aunque también se perseguían la mejora de la
seguridad vial o el aumento de las oportunidades de ocio al contar el final del
día con más horas de luz. En el año 84, la UE publicó una
directiva en la que obligaba a los países miembros a cambiar la hora
el último domingo de marzo y volver al horario de invierno el último
domingo de octubre.
Sin embargo, el debate se repite en todos los países
cada seis meses y en octubre de 2017, 70 europarlamentarios
pidieron introducir una moción para acabar con el cambio horario. Los
detractores de la medida argumentan que las ventajas no compensan sus
desventajas y esta vez la UE va a escuchar a los dos bandos. De
hecho, los funcionarios de Bruselas ya tienen en sus despachos varios
informes con las siguientes conclusiones: aunque ha sido una de las
principales justificaciones del cambio horario, el efecto global de ahorro
de energía es «marginal»; el incremento de las actividades de
ocio al aire libre en el horario de verano es positivo, «pero los
estudios cronobiológicos parecen indicar que su efecto en los biorritmos
humanos podría ser más importante de lo que se suponía»; en seguridad
vial, «los datos son poco concluyentes»; y en cualquier
caso, finalmente, «no debe haber descoordinación entre los
países», una manera que tiene la UE de recordar a los Estados que se trata
de una decisión que debe tomarse por unanimidad para que no exista
un ‘brexit’ horario.
Bruselas recabará las opiniones ciudadanas hasta
el 16 de agosto y parece que, en esta ocasión, una
iniciativa de la UE sí ha suscitado pasiones. En las
primeras 24 horas el servidor se cayó por la gran cantidad de
respuestas recibidas.

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