Francia elige a Macron, el presidente del optimismo

El
centrista Emmanuel Macron, europeísta convencido, reformista liberal y
modernizador social, fue elegido ayer octavo presidente de la Quinta República
y el más joven de la historia de Francia al imponerse con un muy amplio margen
de 30 puntos a la ultraderechista Marine Le
Pen, quien sin embargo logró un nuevo récord electoral para el Frente
Nacional (FN). Con un aplastante triunfo en la segunda vuelta por 65,3% a 34,7% según los datos
provisionales, el antiguo banquero de negocios que entró en política hace cinco
años sucederá el próximo domingo en el palacio del Elíseo al socialista
François Hollande, del que fue ministro de Economía e
inspirador de su impopular gestión reformista. El inapelable resultado
de más de 20 millones de votos frente a 10,5 abre una etapa nueva, tan inédita como
imprevisible, en la vida política francesa marcada por el optimismo para
salir de la crisis, el desencanto y el euroescepticismo.
A los 39 años, Macron
se convierte en el presidente más joven en la historia de Francia. Paradoja
del atípico salto generacional de su matrimonio, su
esposa, Brigitte Trogneux, va
a ser, con 64 años, la
primera dama de mayor edad en llegar al Elíseo en la Quinta República. Hasta
ahora el récord de precocidad lo ostentaba Luis Napoleón Bonaparte que accedió al
poder en 1848 a
los 40 años. El nuevo
presidente electo ingresa en un club restringido de dirigentes mundiales
treintañeros formado por el norcoreano Kim Jong-un (34
años), el emir de Catar Tamin bin Hamad Al Zani (36),
el rey de
Bután Jigme Khesar Namgyel Wangchuck (37) y
el primer ministro de Estonia Jüri Ratas (38).
«Vamos a retejer los lazos entre Europa y los ciudadanos»
La victoria del juvenil Macron es el triunfo del
optimismo. El astro emergente de la
política europea, de trayectoria meteórica fuera
de la órbita de los partidos tradicionales, busca
encarnar la esperanza, la confianza, la
modernidad, la regeneración y el acomodo
con la globalización. El artífice de la ruptura con
el pasado depresivo, el repliegue y el pesimismo, personifica
la Francia abierta al mundo,dinámica y creativa liberada de las tentaciones
proteccionistas, el cierre de fronteras y el
regreso al pasado a espaldas de Europa.
La apuesta por refundar la Unión Europea y
reforzar la gobernanza de la zona euro es el reto más transcendente para sus
vecinos de un político con vocación europeísta sin complejos. Su
pretensión estriba en crear un Parlamento, un
Ministerio de Economía y un presupuesto para los 19 miembros
de la eurozona así como consensuar una hoja de
ruta en cinco años para lograr una Europa a 27 del medio
ambiente, la industria y la gestión de
las migraciones.
Reforma laboral
En el plano interior su desafío más arriesgado es
realizar una nueva reforma laboral al margen del Parlamento por la vía del
decreto ley que cuenta con la hostilidad frontal de los sindicatos más opuestos
a las medidas liberalizadoras. Sus proyectos más inmediatos
son la elaboración de una auditoría de las finanzas públicas y la promulgación
de una ley para la moralización política que prohibirá el
nepotismo de los parlamentarios entre otros hábitos propicios a la corrupción.
 Para
llevar a buen puerto sus propósitos gubernamentales necesitará una
mayoría parlamentaria suficiente que le absuelva de la condena a un gobierno de
coalición con los socialistas o a la cohabitación con la derecha conservadora. Traducir
en diputados en las generales del 11 y 18 de junio
una elección en buena medida por defecto representa la difícil misión del
movimiento transversal ¡En Marcha! en el
aniversario de su creación por el fundador que lleva las mismas iniciales.
Marine Le Pen no logró superar
el listón del 40% que era el baremo
simbólico asumido por el propio Frente Nacional para distinguir la decepción
del éxito. No obstante, con unos
diez millones y medio de sufragios pulverizó el récord
histórico en voto absoluto de la extrema derecha en las presidenciales que
ostentaba su padre, Jean-Marie Le Pen, desde su
derrota hace quince años ante el conservador Jacques Chirac cuando reunió 5,5 millones
de papeletas. El mediocre resultado en
comparación con las expectativas lepenistas supone un mal presagio de cara a
las elecciones legislativas de junio y la aspiración del FN a ser la primera
fuerza de la oposición capaz de provocar una recomposición a su favor de las
diferentes corrientes de la derecha.
Sube la abstención
Según datos, la abstención se situó en torno
al 24,5% del censo, la más
fuerte en una segunda vuelta de las presidenciales desde1969. La participación
en la ronda decisiva fue inferior a la registrada en la primera (77,77%) por
primera vez desde aquel año que tuvo la peculiaridad de enfrentar al
conservador Georges Pompidou y al centroderechista Alain Poher con la izquierda
ausente de la final.
La presencia de una candidatura de la extrema derecha no
provocó una movilización masiva a diferencia de lo ocurrido en 2002cuando
la participación subió ocho puntos en pleno esplendor
del frente republicano contra Le Pen padre.

Share and Enjoy !

0Shares
0 0

Leave a Comment

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.