Italia pide a España y otros países que acepten desembarcos de migrantes

Italia lanza un SOS a sus socios europeos para que se impliquen en la
crisis migratoria. El Gobierno italiano ha pedido a sus vecinos más
próximos ‘con España a la cabeza’ que participen en las/ CIRO FUSCO (AP) Migrantes
rescatados el jueves por la patrullera de la Guardia Civil Río Segura esperan
su desembarco en Salerno (Italia).
tareas de desembarco de migrantes que llegan a las costas europeas. El
objetivo es que las embarcaciones rescatadas en el Mediterráneo que ahora son
conducidas a Italia ‘casi todas’ puedan arribar también a otros
puertos. España advierte de que la solución debe ser europea, no
bilateral.
Prácticamente nueve de cada diez inmigrantes que han arribado a Europa desde
enero tras cruzar el Mediterráneo entran por Italia, en su mayoría
procedentes de Libia. Con la disminución drástica de llegadas de
refugiados y migrantes a Grecia ‘a consecuencia del acuerdo firmado entre
la UE y Turquía en 2016’, Italia se ha convertido en el principal
polo de acogida. De los casi 97.000 migrantes que han arribado a
la UE por el Mediterráneo en lo que va de año, 83.650 lo han hecho a las
costas italianas, según datos de Naciones Unidas. Casi 9.000 por
Grecia (el 9%) y 4.000 por España (el 4%).
Europa carece de una política migratoria común o de mecanismos para compartir
la gestión de ese colectivo. Porque el esquema de reparto de refugiados
que diseñó Bruselas hace casi dos años para aliviar a Italia y a
Grecia, principales puertas de entrada entonces y que se aplica con
cuentagotas, solo cubre a los refugiados de libro (esencialmente
sirios, eritreos e iraquíes).
Ahora el grueso de quienes arriban a Italia tienen un perfil
diferente: son, en buena medida, guineanos, nigerianos o de
Costa de Marfil. Huyen de la miseria y de las dificultades en sus
países, pero no encajan en la definición de demandantes de
asilo (solo un 8% del total proceden de Siria, que lleva
seis años en guerra). Así que Italia no puede aspirar a incluirlos en el
programa de reparto, que expira el próximo octubre y que apenas ha logrado
reubicar un 15% de los 16.000 candidatos que pretendía
inicialmente.
Tras varios meses de quejas esporádicas, y coincidiendo con la última
semana de junio, en la que 10.000 personas fueron rescatadas en
apenas tres días en aguas del Mediterráneo, el primer ministro, Paolo
Gentiloni, lanzó un ultimátum para lograr más colaboración de sus
socios comunitarios. Bajo la amenaza de no dejar entrar a los barcos que
no sean italianos o no participen en los dispositivos de rescate
europeos, el líder italiano ha conseguido al menos la movilización
política de las instituciones en Bruselas.
Fuentes diplomáticas españolas muestran su solidaridad con Italia, pero
acogen la propuesta con escepticismo. ‘Repartir los inmigrantes entre los
países del sur no es la solución. Debe darse una respuesta europea ante
una situación excepcional, como se hizo con la crisis de los refugiados
que llegaban a las costas griegas’, alegan. Las fuentes consultadas se
remitieron a la reunión informal que los ministros de Justicia e Interior de la
UE mantendrán el próximo día 7 en Estonia y a la conferencia internacional
que el ministro de Exteriores italiano, Angelino Alfano, ha convocado
el día 6 en Roma, en la que participarán también la Organización
Internacional para las Migraciones (OIM) y el Alto Comisionado de las
Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur). El Gobierno de
Estonia, que ostenta este semestre la presidencia semestral de la
UE, no confía en una solución firme para esa fecha.
La Comisión Europea respalda este llamamiento a los vecinos mediterráneos para
que presten asistencia. ‘Ni Italia ni Grecia pueden quedarse
solas. La Comisión apoyará lo que yo llamaría un esfuerzo heroico
para afrontar este desafío. Italia no estará sola’, prometió el
jueves el presidente del Ejecutivo comunitario, Jean-Claude
Juncker. Bruselas desembolsará más dinero en los próximos días a Roma
para que haga frente al coste de los desembarcos y de la atención a los migrantes, pero
Gentiloni ya no se conforma con ese gesto.
‘Si los únicos puertos a los que se encamina a los refugiados son los
italianos, esto no funciona. Es el quid de la cuestión’, ha señalado
el ministro del Interior, Marco Minniti, en una entrevista al diario
Il Messaggero.
Barcos de ONG

Las misiones que la UE tiene desplegadas en el
Mediterráneo ‘Tritón, de vigilancia y salvamento, y
Sophia, operación militar que también rescata barcazas cuando es
necesario’ designan a Italia como puerto de desembarco de esos migrantes. El
Gobierno de Gentiloni quiere cambiar la regla, pero el trámite puede
llevar tiempo. Para romper con ese automatismo que deriva a territorio
italiano todas las embarcaciones ‘aunque hayan sido interceptadas en aguas
internacionales o de otro país’, Roma ha pedido especialmente a Madrid que
ofrezca algunos puertos. Las autoridades italianas tienen en mente a los
barcos gestionados por ONG, muchos de ellos españoles o
franceses, que podrían cambiar el procedimiento de desembarco más
fácilmente que las misiones europeas.
Fuentes diplomáticas españolas recuerdan que España ya se hace cargo de los
inmigrantes que llegan a sus costas procedentes de Marruecos, Argelia y la
costa atlántica africana, aunque en un volumen muchísimo menor que
Italia. La apertura de puertos a estos inmigrantes obligaría a establecer
hotspots (puntos de clasificación y atención a los rescatados) como
los habilitados en Italia y Grecia y recuerdan que, a pesar de que
el 90% de ellos son inmigrantes económicos sin derecho de
asilo, devolverlos a sus países de origen resulta muy complejo, ya
que la mayoría están indocumentados.Además, la situación de Libia, un
país sumido en el caos desde la caída del régimen de Gadafi en 2011, no es
comparable a la de Turquía.

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