La UE trabaja para aumentar la resistencia y repeler más eficazmente las nuevas amenazas a la seguridad

La
Comisión Europea y la alta representante, Federica Mogherini, han propuesto
nuevas medidas para proseguir la labor ya realizada en respuesta a las amenazas
híbridas y las amenazas químicas, biológicas, radiológicas y nucleares (QBRN).
Las
actividades híbridas, que son las que tratan de influenciar a los responsables
de las tomas de decisiones combinando la presión con actividades subversivas
como la desinformación o los ciberataques, por parte de agentes estatales y no
estatales siguen suponiendo una amenaza tan seria como grave para la UE y sus
Estados miembros y los períodos electorales han resultado un objetivo
especialmente estratégico y vulnerable. Si bien generar resistencia frente a
estas amenazas y reforzar las capacidades existentes con tal fin son responsabilidades
de los Estados miembros, la UE lleva algún tiempo desarrollando la capacidad
necesaria para combatirlas para lo que colabora con socios internacionales como
la OTAN.
La
alta representante y la CE han presentado información sobre la aplicación
de las 22 medidas determinadas en el marco común relativo a la lucha contra las
amenazas híbridas, que van desde la mejora del intercambio de información hasta
el desarrollo de resistencia frente a la radicalización y el extremismo en
nuestras sociedades, pasando por el refuerzo de la protección de las
infraestructuras críticas y la ciberseguridad. Los Estados miembros han
recibido apoyo a través de este marco, y la respuesta de la UE a las amenazas
híbridas ha superado con éxito las pruebas realizadas en una serie de
ejercicios conjuntos con la OTAN.
En
octubre de 2017, la Comisión presentó un Plan de acción para reforzar la
preparación y la resistencia frente a los riesgos de seguridad químicos,
biológicos, radiológicos y nucleares (QBRN) a escala de la UE. El atentado
de Salisbury y la creciente preocupación en cuanto al interés de los
terroristas para utilizar dichas sustancias y su capacidad para hacerlo ponen
de manifiesto que los desafíos en materia de seguridad que plantean los QBRN
son reales. La UE estudiará medidas de defensa de las normas y principios
internacionales, que podrían incluso recogerse en un régimen de sanciones de la
UE aplicable a las armas químicas. En paralelo, la CE y los Estados
miembros acelerarán su actividad de lucha contra las amenazas químicas antes
del final de 2018, con medidas como elaboración de una lista de sustancias
peligrosas para la seguridad, apertura de un diálogo con los eslabones de la
cadena de suministro, mejora de la detección de amenazas químicas, una labor de
concienciación y elaboración de inventarios de las existencias de productos
médicos de respuesta sanitaria.  El informe calibra asimismo los avances
conseguidos en otros aspectos prioritarios de la seguridad como la
interoperabilidad, el intercambio de información, la ciberseguridad y la
financiación del terrorismo.

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