Los efectos del cambio climático se aceleran

Los efectos del cambio climático se aceleran

Alertas por calor, sequías, pérdida de glaciares, incendios y fenómenos extremos, radiografía del clima europeo

Vigilando cada rincón del planeta, Copernicus, el sistema de observación de la Tierra de la Unión Europea, arroja cada año nuevos e interesantes datos sobre el estado del clima en Europa. La semana pasada se presentó su esperado informe, que revela que 2018 fue uno de los tres años más cálidos en Europa. Desde finales de primavera y hasta otoño, el norte y centro de Europa experimentaron un clima excepcionalmente cálido: las temperaturas fueron las más altas desde, al menos, 1950.

Se registraron temperaturas por encima de la media en todas las estaciones y el último verano fue el más cálido de la historia, con una temperatura 1,2 grados Celsius superior a la habitual, lo que evidencia la clara tendencia al calentamiento de las cuatro últimas décadas. En líneas generales, Europa ha sido uno de los continentes con un tiempo más extremo durante 2018. Después de un par de meses de frío intenso, la nota dominante ha sido el calor y la sequía en el norte y el centro de Europa y las fuertes precipitaciones en torno al Mediterráneo.

Las zonas del norte y centro de Europa sufrieron un prolongado periodo de sequía. Las precipitaciones estacionales fueron inferiores al promedio habitual en casi un 80% en primavera, verano y otoño, lo que abarca todo el periodo de vegetación y de recolección. Esta situación se tradujo en pérdidas agrícolas (algo que compromete los avances logrados para acabar con la malnutrición), restricciones al uso del agua y un caudal reducido en los ríos.

Algunos informes, como el publicado por el Centro Helmholtz para la Investigación del Medio Ambiente (UFZ) de Alemania, predicen que la extensión en Europa de regiones secas podría aumentar hasta el 26% si la temperatura media sube 3 grados centígrados durante los próximos 80 años, si no se logra cumplir con los objetivos del Acuerdo de París 2015. Y señala que las sequías más prolongadas en Europa pasarían a durar entre tres y cuatro veces más, lo que afectaría a más de 400 millones de personas. Los casos más extremos se localizarían en la zona del Mediterráneo, donde la extensión de las regiones secas podría pasar del 28% previsto hasta el 49%.

A medida que las temperaturas aumentaban durante el año, también lo hacía la duración de la insolación. Ciertas regiones del centro y norte de Europa experimentaron hasta un 40% más de horas de insolación en comparación con la media, y Alemania registró el número de horas de sol más elevado desde que existen registros. A nivel global, se calcula que entre 2000 y 2016 el número de personas expuestas a las olas de calor aumentó en unos 125 millones, según la Organización Mundial de la Salud. Por el contrario, Europa meridional experimentó una duración de la insolación inferior a la media. Meteoalarm, la web de la Unión Europea (UE) que proporciona información sobre fenómenos climáticos adversos, ha emitido alertas «rojas» por calor extremo en puntos de Suiza, Croacia, España y Portugal.

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