Nuevo impulso a la Bio-economía Europea

El 8 de octubre la Comisión
Europea lanzó una página web piloto, el
Observatorio de Bio-economía ,
creada
por el Centro Común de Investigación y en la que ofrecerá la información más
relevante a los actores encargados de diseñar políticas públicas y atraer la
inversión tanto a nivel regional como local.
La Estrategia
Europea de Bio-economía
, lanzada por la Comisión en 2012, apuesta por
sentar las bases para una economía innovadora, eficiente y competitiva que
reconcilie la seguridad alimentaria con el uso sostenible de los recursos
biológicos renovables. La Estrategia ha sido respaldada por el programa
Horizonte 2020 que destina más de  4 billones de euros al desarrollo de
I+D+i relacionada con seguridad alimentaria, agricultura sostenible e investigación
marina. 
La Comisión ha sabido
reconocer la necesidad de contar con los actores implicados. Es por ello que
lanzó el proyecto de tres años de duración para el establecimiento del
Observatorio, ha animado la celebración de conferencias entre los
actores más interesados  o ha puesto en marcha el panel de
bio-economía  que cuenta ya con más de 30 miembros de los diferentes
grupos de interés.
Por otra parte, no se ha
dejado de lado a los mercados y la competitividad. Así, el partenariado
público-privado entre la Unión Europea y la Empresa Común de
Bioindustrias”  (Iniciativa 
tecnológica conjunta de Bioindustrias
) busca
aprovechar las ventajas de los mercados de capital e impulsar la aplicación de
fondos tanto públicos como privados.
Se responde a través de
estas iniciativas a los tres pilares definidos para la bio-economía : fomentar
la investigación e innovación dirigida a aspectos de bio-economía , potenciar
la  interacción entre los diferentes actores y aumentar la competitividad
de los mercados.

Se pone en marcha un nuevo concepto que mejorara la reindustrialización
europea a través de la creación de un nuevo paradigma industrial basado en la
simbiosis y colaboración de las industrias tradicionales. Ésta puede ser a la
vez la respuesta a uno de los principales problemas de la economía industrial:
el desempleo.  Se estima la creación de hasta 90.000 nuevos puestos de
trabajo.  Además, servirá a la lucha contra el cambio climático y la
dependencia energética: se remplazaran materiales fósiles por renovables y se
reforzará la seguridad alimentaria. 

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