Sus datos en internet, cada vez más seguros

El General Data Protection
Regulation (GDPR) estará en boca de todos en breve. El
nuevo Reglamento General de Protección de Datos es una normativa aprobada por
la UE que se empezará a aplicar el 25 de mayo de 2018. Va a
suponer una revolución, ya que todas las empresas e instituciones que
operen en la UE estarán obligadas a cumplir condiciones muy estrictas
destinadas a proteger los datos personales y a mantener los derechos de
privacidad de la ciudadanía.

El alcance de este cambio legislativo es grande: el
comercio internacional e incluso nuestras relaciones se basan, cada vez
más, en el data que produce el enorme rastro digital que todos vamos
dejando en internet. Gran parte de las compañías globales más valiosas lo
son gracias al uso que hacen de la información que poseen, ya sea para
vender publicidad o productos, servicios y contenidos. Pero la forma
de utilizar esa materia prima variará radicalmente a partir de mayo.
Nunca habíamos viajado tanto como en la actualidad. Navegamos
a través de internet casi sin descanso y vamos dejando una gran cantidad de
información cuando saltamos de web en web.
Habitamos el planeta 7.400 millones de seres
humanos, y más de la mitad del mundo utiliza un smartphone, casi dos
tercios de la población mundial ya tiene un teléfono móvil y más de la mitad
del tráfico web mundial proviene de los teléfonos móviles. Ya hay más
líneas de móviles que habitantes suman los cinco continentes.
Todos esos dispositivos, a los que hay que sumar
los ordenadores, tabletas, smart TVs y, cada vez
más, aparatos conectados, lanzan millones de datos. Diferentes
compañías tienen información de todos esos movimientos. Google sabe más de
los gustos e intereses de cada uno que muchas de las personas más próximas de
nuestro entorno.
Dentro de la digitalización de la sociedad, la UE ha
querido unificar las diferentes normativas de cada país con un marco
común, el GDPR, aumentando la protección de la información disponible
sobre la ciudadanía en internet y su derecho a la privacidad. A la
vez, está creando un «espacio único digital».
Entre otras obligaciones, el GDPR establece que las empresas e
instituciones, de cualquier tamaño y sector, necesitarán el
consentimiento expreso de los usuarios para poder disponer de sus datos y
tendrán derecho a revocar esa autorización en cualquier momento. Además, cada
organización deberá asegurarse de que la información personal de que
dispone solo se utiliza para aquello previamente consentido por cada
internauta.
Esto afecta especialmente al marketing, aunque los
cambios que se avecinan van mucho más allá. Por ejemplo, hasta ahora
leíamos en muchas webs la frase: «utilizamos cookies para asegurar
que damos la mejor experiencia al usuario en nuestro sitio. Si continúa
navegando asumiremos que está de acuerdo». Con esta expresión o
similares, los editores se daban por autorizados para insertar cookies en
el visitante, pero desde mayo ya no será así. Cuando se empiece a
aplicar el GDPR, los textos utilizados por las organizaciones para lograr
el consentimiento legal deberán explicar de manera clara y concisa para
qué se piden datos de una persona que resida en la UE y para qué se
utilizarán antes de poder almacenarlos, procesarlos, analizarlos, transmitirlos
e incluso eliminarlos. Cuando se refieren a datos personales, se
incluye la IP de cualquier ciudadano y las cookies.
A partir de aquí empiezan a surgir muchas preguntas a
las que el mercado aún no ha ofrecido respuestas ¿Qué harán los
propietarios de las webs?¿Impedirán navegar por ese site a quien no acepte
ceder sus datos? ¿Cobrarán a cambio del acceso a sus contenidos?
La inteligencia, aplicada al data, nos ofrece
enormes posibilidades de personalizar cualquier acción comercial
para, entre otras cosas, mejorar la experiencia de los usuarios y
predecir comportamientos del mercado. De hecho, el ecosistema del
marketing tiene ahora como uno de sus principales retos ser capaces de
optimizar los datos de los consumidores, que además navegan desde
diferentes dispositivos. Pero, ¿qué harán las compañías que no
puedan acceder a esa información?
Pero no todo serán riesgos y alarmas. El GDPR
ayudará también a que el data sea de mayor calidad que el que existe
hoy. Actualmente, muchos inventarios disponibles se han obtenido a
partir de una recopilación indiscriminada, cuyo análisis no ofrece
información relevante y eso va a mejorar.
Sin duda, uno de los grandes negocios que se abren
en un futuro próximo es la posesión de data de calidad y su
comercialización, casi más que la oferta de servicios. Pero el GDPR
cambiará las reglas de juego. Ya no será tan sencillo disponer
del big data, al que muchas compañías estaban fiando el éxito de sus
negocios, convencidas de que su análisis les ofrecería nuevas y grandes
oportunidades para conectar mejor con cada cliente. Cada organización que
disponga de datos estará obligada a demostrar que cuenta con el permiso
necesario de esas personas para utilizar la información. Pero no olvidemos que
diferentes estudios muestran también que los usuarios están dispuestos a ceder
sus datos a cambio de una experiencia mejorada.
Como suele ocurrir, toda revolución ofrece
oportunidades. Aquellas compañías que sean capaces de afrontar los cambios
culturales necesarios y adaptarse al nuevo entorno seguirán
triunfando, imponiéndose a sus competidores más lentos. De
hecho, solo el 32% de las empresas españolas están ya preparadas para
cumplir las exigencias del GDPR, según un informe de
Compuware. Aprovechemos las ocasiones que brinda el nuevo marco legal para
mejorar a la calidad de la información que manejamos ¿y buscar la
excelencia en cómo la utilizamos¿, de manera que seamos cada vez más útiles
para los usuarios, ganándonos su confianza y fidelidad.

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